El arte del bonsai japonés tiene capas que raramente se explican en los libros occidentales sobre el tema. Más allá de las técnicas de poda, alambrado y riego, el bonsai japonés es una práctica que integra principios filosóficos específicos sobre el tiempo, la imperfección, la presentación y la relación entre el artista y el árbol. Estos principios son los que distinguen un bonsai como obra de arte de un árbol simplemente pequeño.
Jidai: el valor del tiempo en el bonsai
En japonés, "jidai" (時代) significa "era" o "período" y en el contexto del bonsai se refiere a la pátina del tiempo visible en el árbol. Los bonsaístas japonoles serios valoran el jidai sobre casi cualquier otro aspecto del árbol.
El jidai se manifiesta en el bonsai de varias formas:
- La corteza que con los años desarrolla grietas, texturas y colores complejos
- Los nebari (raíces que emergen en la superficie de la tierra) que se han expandido y engrosado a lo largo de décadas
- Las ramas que muestran curvas naturales que no podrían producirse con alambre sino solo con el paso del tiempo
- Las cicatrices de podas antiguas que se han integrado en la madera de forma natural
Por eso los árboles más valorados en Japón son los yamadori (árboles recolectados de la naturaleza con décadas o siglos de historia) y los árboles de colecciones centenarias: el jidai no puede fabricarse, solo puede ganarse con el paso del tiempo.
El tokonoma: la presentación ceremonial del bonsai
El tokonoma (床の間) es un nicho o alcoba elevada que existe en las casas japonesas tradicionales, destinada a exhibir objetos de arte. La presentación de un bonsai en el tokonoma sigue reglas específicas que son parte del arte:
- El bonsai nunca se exhibe solo: se acompaña de un kakejiku (pergamino colgado) con una caligrafía o pintura relacionada, y a veces de un objeto secundario (una piedra interesante, una planta pequeña, un incienso).
- El conjunto debe evocar la estación del año actual: un bonsai de cerezo en flor en primavera, un árbol caducifolio con hojas de otoño en noviembre. La presentación fuera de estación rompe la armonía.
- El bonsai se coloca ligeramente a un lado (no exactamente centrado) para crear asimetría. Los objetos secundarios equilibran la composición visual pero no la simetrizan.
- El espectador debe poder ver el árbol a la altura de los ojos cuando está sentado en el suelo (la postura japonesa tradicional), no desde arriba.
El espacio negativo: ma (間) en el bonsai
El concepto japonés de "ma" (間) es la pausa, el espacio vacío, el intervalo. En el bonsai se manifiesta en los espacios entre las ramas: los maestros japoneses consideran que el espacio vacío entre las ramas es tan importante como las ramas mismas.
Un bonsai sobrameado o con demasiado follaje pierde el "ma": se convierte en una masa verde sin estructura visible. El objetivo del pinzado y la poda no es solo mantener la forma sino también mantener los espacios vacíos que permiten que el árbol "respire" visualmente y que la estructura de las ramas sea visible incluso desde cierta distancia.
Esta es también la razón por la que los bonsai japoneses de invierno (sin hojas) son apreciados como una forma especial de contemplación: sin hojas, la estructura de las ramas y el ma son completamente visibles.
El árbol nunca está terminado
Una diferencia conceptual entre el bonsai y otras artes visuales occidentales es que en el bonsai no existe el concepto de "obra terminada". Un cuadro, una escultura, un edificio tienen un punto de finalización. Un bonsai nunca está terminado: cambia con las estaciones, envejece, crece, responde a las podas. El artista no termina el árbol sino que lo acompaña a lo largo de su vida.
Esta perspectiva tiene implicaciones prácticas: un bonsai que lleva décadas en la misma forma y no ha evolucionado puede considerarse "estancado" por un practicante japonés serio. El árbol debe seguir cambiando, mejorando, respondiendo al cuidado continuado. La idea de "comprar un bonsai y mantenerlo igual" es contraria a la filosofía del arte.
La relación con el árbol: el artista como sirviente
En la filosofía japonesa del bonsai, la relación entre el artista y el árbol no es la de un creador que domina su material sino la de alguien que interpreta y responde a lo que el árbol quiere ser. El maestro Masahiko Kimura, uno de los bonsaístas más reconocidos del siglo XX, describía su trabajo como "escuchar al árbol" para entender qué forma quiere tomar.
Esta perspectiva contrasta con el enfoque occidental más directivo de "diseñar el árbol que quiero". En la práctica, la diferencia se manifiesta en cómo se respetan las ramas con forma interesante natural y cómo se trabaja con los nebari existentes en lugar de intentar crear desde cero una estructura que no tiene base en el árbol real.
El arte del bonsai japonés actual no puede entenderse sin conocer sus orígenes en China y la transformación que sufrió al cruzar a Japón durante el período Heian. La guía de historia del bonsai: orígenes, evolución y relevancia actual recorre ese proceso histórico que explica por qué el bonsai japonés tiene una estética muy diferente al penjing chino del que procede. Para la dimensión contemplativa del arte del bonsai japonés (su vinculación con el zen, la wabi-sabi y la aceptación del tiempo), la guía de bonsai y espiritualidad: significados en el taoísmo, el zen y el sintoísmo profundiza en los valores filosóficos que hacen del bonsai más que una técnica de jardinería.
Preguntas frecuentes sobre el arte del bonsai japonés
¿Se necesita conocer la filosofía japonesa para practicar bonsai?
No es obligatorio, pero conocerla enriquece significativamente la práctica. Muchas personas comienzan el bonsai como hobby de jardinería y gradualmente se acercan a los principios filosóficos. La mayoría de bonsaístas occidentales que practican el arte de forma seria acaban interesándose por el wabi-sabi, el ma y el jidai no por obligación sino porque esos conceptos dan sentido a decisiones estéticas que de otro modo parecerían arbitrarias.
¿El bonsai europeo sigue los mismos principios filosóficos que el japonés?
En parte. Los bonsaístas europeos más reconocidos (Walter Pall, Pierneef, Jorge Ceron) trabajan con especies europeas (olivo, encina, sabina) que no tienen precedente en la tradición japonesa, y han desarrollado criterios estéticos propios adaptados a esas especies. El concepto de jidai (valorar el tiempo visible en el árbol) es universal; el tokonoma y sus reglas formales de presentación son específicos de la cultura japonesa y no se siguen estrictamente fuera de Japón.
¿Cuántos años se tarda en dominar el arte del bonsai?
En Japón, los aprendices en talleres de maestros trabajaban 5-10 años como aprendices antes de poder trabajar de forma independiente. Los maestros como Kimura estudian el bonsai durante décadas. Para un aficionado occidental, el nivel de competencia técnica básica (poder crear y mantener un bonsai estéticamente coherente) se alcanza generalmente en 3-5 años de práctica regular. El nivel de maestría artística, si existe tal punto, lleva una vida.
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